miércoles, 18 de mayo de 2011

Un regalo especial a mi niña interior...

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El jueves pasado pasé por la juguetería y lo ví una vez más en la vidriera.
Entré, lo miré con ojos de niña.
Y sin dudarlo lo traje a la covacha.
 
Armé el castillo mágico sobre la mesa,
como cuando niña armaba casitas y muñecas...


Lo que me gustó, además de los detalles y firuletes,  es que la musiquita de princesas y la lucecita del palacio se encendían desde una flor de lis pequeña de color lila.
Quizás eso me convenció de que este castillo mágico era para mí.

Y como bonus track traje una caja con pinturas... de Princess obviamente :)


 Acuarelas, crayones, marcadores, lápices de colores...
para la niña que aún sigue jugando a garabatear...


Un mimo a la niña que fui... o como alguien/alguienes dicen sigo siendo...
Un mimo que merecía esa niña porque había estado triste y sintiéndose muy mal durante toda la semana, y ese jueves la adulta (?) que soy la obligó a salir de la covacha para comprar algunas plantas y flores y peces, como una necesidad de que entrara un poco de vida para conjurar el duelo que estaba viviendo... 

 
Un duelo sin muertes pero sí con despedidas dolorosas.
Porque despedirte de la mamá que conocés desde siempre y sentir que ya no es la misma, que se deteriora a pasos agigantados y no se parece a mi mami... duele y mucho.
 

Seguramente por eso sentí la necesidad de mimar a la niña, a esa niñita que a los 7 años bailaba jugando a ser Cenicienta, con un príncipe encantado y hermanastras crueles, con una chimenea sucia y un carruaje de cartón pintado (como siempre construido por Beto)

 A esa niñita a la que mi mami le hacía un hermoso rodete e iba impecable a sus clases de danzas...

En medio del trajín diario de toda ama de casa y ayudando a mi viejo en su comercio, se hacía tiempo para llevarme en bicicleta o en colectivo, esperarme, volver a casa, preparar la cena...
Quizás porque era feliz sabiendo que yo lo era al bailar jugando y fantaseando, disfrutando como protagonista de cuentos de hadas inolvidables.






Esa Cenicienta niña necesitaba un mimo... imposible negárselo, imposible no dármelo...
Aunque sea con un pequeño castillo de plástico que poco se parece al que imaginaba siendo Cenicienta sobre mis zapatillitas de media punta y con mi coronita de estrás...


Lirium*
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MÚSICA:  Prokofiev - Cinderella (Cenicienta) - Suite de ballet por dos pianos:
Martha Argerich and Mikhail Pletnev 
FOTOS:  Ballet Cenicienta - 1969 - Instituto de Arte Junín - Dirección: Prof. Nené Gralatto. 
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4 comentarios:

La condesa sangrienta dijo...

¡Divino!
el castillo, la caja de lápices y las fotos de la pequeña Cenicienta.

Siga mimando a la niña porque una infancia feliz, es promesa de un feliz adulto.

Beso grande

Maribel dijo...

Hola Lirium,
te felicito, esta entrada es deliciosa, me alegro mucho que te dieras ese capricho y te compraras esas cosas, el castillo es un sueño, y las pinturas ... sin palabras.
Las fotos son preciosas.
Un beso violeta,
Maribel

rosscanaria dijo...

Hola Lirium
Me ha encantado, yo tengo una casa de muñecas de tres pisos y toda amueblada hecha totalment e por mí.
Pero yo pasaba a decirte que tienes un premio en mi Saloncito, te lo llevaaaas y lo disfrutas como te apetezca.
Besitos de lindo fin de semana mi niña.

Lirium* dijo...

CONDESA: Por lo que ví usted también anda revolviendo el pasado.
La verdad es que es un lindo juguete, aunque ya estoy mayorcita jajás!
Por suerte he tenido una infancia feliz, luego una adolescencia rebelde y ahora una mezcla de las dos. usted sabe :)
Un beso y buen finde!

MARIBEL: A veces es bueno regalar cosas a la niña que llevamos dentro, no?
Gracias por pasar, por tus besos violetas y tu buena onda.
Buen fin de semana para vos.

ROSSCANARIA: Hace un tiempo pensé fabricarlo yo, hubiera sido lindo fabricar uno personal, pero al final terminé comprándolo.
Gracias por tenerme en cuenta para el premio, sos muy generosa teniendo en cuenta que te visito muy poco.
Ya mismo paso a buscarlo.
Un beso y buen fin de semana para vos.