martes, 17 de mayo de 2011

Punto final

*
Hace un año recibí una reverenda patada en el culo...

La ñata contra el piso... la cabeza partida al medio...
y el corazón que caía en remolinos a profundidades desconocidas...
Un cimbronazo inesperado... el piso que se abría...
Los proyectos hablados hasta el día anterior, naufragados...
Un proyecto de vida que se derrumbó de un día para el otro,
que incluía compartir el amor, la vida 
y la sanación de mi propia enfermedad...
Y después de ese patadón me costó un año remontar mi vida...


Es que en la vida hay patadas que uno nunca espera...

14 de mayo 2010

Sobre todo después de recibir mimos dos días antes, mimos que aducen a los proyectos que dos días después ya no eran...
16 de mayo 2010





Sobre todo cuando uno recibe corazones... muchos... demasiados?... un día antes...




Finalmente pasado un año uno entiende...
Entiende su propia paparulez por creer a ciegas en quien menos lo merece...
Entiende que tanta palabrería y tanto mimo están vacíos, y no les encuentra sentido... para qué tanta mentira?
Entiende que hay personas que hablan siempre desde el alma que carecen e inventan con palabras hermosas un corazón enorme que jamás existió, un corazón que se parte ante sus propias estafas, porque sabemos que nada es gratuito...
Entiende la vacuidad de las palabras...
Sigue viendo comentarios que incluyen inmensísimos abrazos (es fácil escribir abrazos virtuales que ni se sienten ni se dan)... 
Ve gatos que una vez más juegan a los enamorados para allanar el camino del verso de su ama, como pasó en esta covacha.
Se cruza con palabras de una condescendencia que asquea y entiende que el que busca caer bien a todos es porque no se acepta como es...
Cuando leés que alguien se hace íntimo amigo de quienes criticó (y hasta se enojó cuando los defendí)... Alaba música que jamás escucharía, elogia los trabajos con las mismas palabras que lo hizo con mis garabatos; respalda palabras, principios, opiniones que siempre evaluó como huecos y equívocos...
Cuando te seguís cruzando con comentarios aquí y allá que no guardan coherencia, y tantos chuik chuik empalagosos desparramados hasta el hartazgo... comenzás a darte cuenta de lo que nadie ve (o casi nadie).
Ves cómo las mil máscaras se caen a pedazos y sentís que la naturaleza equilibra las cosas, que el corazón enorme se infarta y encuentra la lástima que busca... Que quien habla del amor a la vida vive destruyendo la propia y jodiendo la ajena; que quien habla de recetas y energías especiales que pueden cambiar la vida y el malhumor no habla desde su propia experiencia sino citando palabras que de tanto repetir se vacían. Que quien habla de libertad y alegría vive manipulando. Que quien habla de respirar el aire libre y los hermosos cielos, y las buenas energías, las experimenta con la nariz frente a un monitor.

Y es ahí cuando sentís que hay un punto final.
No el de "aquí no ha pasado nada", o "fue lo peor que viví en mi vida"  que recibiste hace un año. Un punto final que cierra una historia para vos, una historieta más para el otro.
Y que la cierra bien. Que la otra persona seguirá su derrotero de mentiras y manipulación, que sus "loca de mierda" y sus amenazas las tendrá que dirigir a otro correo, pero que ya no te afecta lo nefasto de su ser... 
Que no murió en ningún infarto pero que para vos está muerta, ya no existe, no con el "no existís" resentido, sino que realmente ya no es. No puede joderte más, joderá a quienes se dejen, pero a vos ya no; y sabés que no hay nada bueno para recibir de ella.
Entonces sentís tranquilidad, un bálsamo que te da paz después de tanto sentimiento que te estafó y enfermó... la placidez de que tu ventana siga abierta y no pase ya ninguna rapiña, porque no se trata de bajar persianas, se trata de poder abrirlas...
Quedan obviamente cicatrices, en el corazón... en el alma, que descubrí por reflejo que tenía... Después de tantas horas mirando a alguien que habla tanto desde el alma, ves tu propia alma ante el vacío que descubrís del otro lado.
Hay puntos finales que duelen...
Este de hoy me produce todo lo contrario.
Y obviamente no me arrepiento de lo vivido, de lo entregado, de lo sentido.
PUNTO FINAL
Y en un rato saldré a caminar, a respirar cielos y buenas energías... no de los pixelados, de los que cansan las piernas y refrescan la piel...
A veces siento que no amo la vida, dudo...
pero de lo que estoy segura es de que la vivo.

Lirium*
*

2 comentarios:

Garcibáñez dijo...

Todo pasa...

Un abrazo y ánimo. Disfruta de la vida.

Lirium* dijo...

GARCIBAÑEZ: Por suerte, o por trabajo interior, ya pasó. Simplemente sentí escribir este cierre que en realidad sucedió en mí hace unos meses.

Hoy mi ánimo es el ideal... tranquila, analizando otras cosas y disfrutando mucho. Gracias.
Un beso